miércoles, 22 de junio de 2011

Brillante, cálida, nívea

El golpeteo en su sien era cada vez mayor. Un dolor incesante atacaba su cabeza en forma de martillo, provocándole oleadas de dolor cada vez que golpeaba. Abrió los ojos con dificultad y quedó cegada por la brillante luz del sol que entraba por la ventana. Volvió a cerrarlos ante la imposibilidad de ver lo que ocurría a su alrededor, y se limitó a escuchar. Una serie de murmullos incomprensibles y apenas audibles llegaban a sus oídos. Captaba palabras sueltas, palabras que no entendía bien, pero que le hacían sentirse confusa.
“Despertar…” “…es joven” “Cuidarla”
Poco a poco, fue abriendo los ojos, presa de una congoja que necesitaba ser solventada. Miró al techo y se dio cuenta que no estaba en casa, y que a pesar de ello, las voces que escuchaba le resultaban familiares. Intentó moverse en la cama, pero algo se lo impedía. No podía mover bien las piernas, las tenía agarrotadas. Ante su dificultad, se propuso extender los brazos para tocar a los seres que escuchaba, pero volvió a tropezar con unas frías barras de hierro que, a modo de cárcel, la apartaban del exterior y la dejaban a merced de una cama de sabanas duras y colchón más bien inapreciable.
En ese momento intentó gritar, pedir ayuda a aquellos que estaban fuera, pero al expulsar aire por su garganta, solo escuchó salir de ella un gorgoteo. Y dolor. El propio dolor la obligó a sumirse de nuevo en el sueño, confiando que sería mejor que la dura realidad.

Con el tiempo, Teresa fue mejorando, poco a poco. Desde un principio intentaba tranquilizarse, decirse a sí misma que aquello sería temporal, pero en su fuero interno sabía que iba a ser muy difícil cambiar lo que ya estaba hecho.
Hacía ya dos años que a Teresa le habían diagnosticado cáncer laríngeo, y en la última operación se le había extirpado gran parte de la laringe, y por tanto las cuerdas vocales.
Todavía recordaba cómo fue quedándose afónica poco a poco, todas las veces que fue internada en el hospital para que la diesen quimioterapia… No podía contar con los dedos de la mano las noches en vela pensando qué sería de ella al día siguiente, cómo sería su aspecto, si podría volver a estudiar.
Todavía recordaba la primera vez que ingresó en el hospital para someterse a la quimioterapia. Al momento de subir a la planta donde pasaría las siguientes semanas, se vio rodeada de personas que le hablaban a la vez: una le preguntaba si era alérgica, otra que le colocaba a la misma vez un manguito en el brazo y un termómetro en el otro, otro que le decía que “abriera grande”… Cuando se quiso dar cuenta, estaba en una habitación de colores fríos, con un trozo de tela atado al cuello y la cintura (con el que estaba segura que se vería el lugar donde la espalda pierde su casto nombre) y disfrutando de la compañía de una señora mayor, sin pechos y consumiéndose poco a poco en una cama. Notó que empezaba a marearse, y casi a tientas, recorrió la dura tela de las sabanas y se sentó, enterrando la cabeza entre sus manos.
Cuando creía que aquella sensación no iba a desaparecer, notó una presencia que se sentaba a su lado en la cama y que le rodeaba la espalda con su brazo. Levantó la vista y observó a su nueva acompañante: pelo moreno, más bien regordeta, unos 50 años y una sonrisa que podría iluminar una ciudad entera. Se presentó, “Soy Manoli, tu enfermera, ¿Y tú quién eres?”. Era obvio que ya la conocía, pero era un buen paso para empezar. Se enjugó las lágrimas, tosió y contestó: “Me llamo Teresa”.
Así comenzó lo que podría llamarse una historia de amor, de amistad, simpatía, apego, devoción, afecto…una historia entre una enfermera y su paciente. Desde ese momento, Manoli acompañó a Teresa en sus correrías por el hospital: la primera vez que le ponían un citostático, la primera noche que durmió sola con su no tan afortunada compañera, su primera caída del pelo. Manoli fue la que la apoyó en todos esos momentos, tanto o más como sus propios padres, ante los cuales intercedía en numerosas ocasiones.
Una y mil veces podría ingresar en el hospital, que sabía que a su lado tendría una sonrisa que le iba a confortar, a darla calor. Muchas veces no estaba Manoli, pero tenía a su disposición una serie de sustitutas que bien la podrían haber reemplazado, aunque sabía que el hecho de haber estado con ella desde el principio le había marcado para siempre.
Recordaba de nuevo la mañana que se despertó agitada, tras la operación de laringectomía. Después del primer intento fallido y su posterior desvanecimiento, logró contenerse la segunda vez. Se incorporó poco a poco en la cama, notando cada fibra de su cuerpo, el agarrotamiento de sus músculos y el dolor en su cuello. Miró a su alrededor, viendo la figura borrosa de su madre que se había levantado al despertar de Teresa, el sillón, la cama de al lado… Buscando con la mirada aquello con lo que se había despertado ya una vez, aquella sonrisa y la tranquilidad que le trasmitía.
Pasaron varios días, y Teresa seguía despierta y completamente apática. Veía la felicidad de sus padres, contentos de que la operación hubiera transcurrido con éxito; a su hermano y a su novia, que iban a verla cada tarde y le llevaban libros, contentos también por su mejoría; a la compañera de al lado, esta vez más joven que la que conoció aquel día, mucho más animada y charlatana, también alegre por la nueva situación de su vecina. Parecía que Teresa era la única que no estaba contenta por lo que estaba pasando. Y lo peor de todo, no podía transmitirlo al resto del mundo. Su incapacidad para hablar solo venía compensada con movimientos de cabeza inconexos y con un papel con figuras ajado en el que la mayor conexión de palabras que podía realizar se basaba en “médico” y “dolor”.
Una mañana, alrededor de las 8 y media, le tocaron el hombro, y le dieron los buenos días. Teresa se despertó al momento, consciente de la voz que acababa de escuchar. La persiana de la habitación se alzó casi de un tirón, y escuchó: ¿Sabéis que hoy es el primer día de la primavera? ¡A levantarse, que ya es hora!”. Abrió los ojos y se encontró con esa blancura nívea que se reflejaba en sus ojos el día que ingresó por primera vez. “Hola señorita ¿Qué tal hemos dormido? Ya hacía tiempo que no nos veíamos, ¿verdad?”. Teresa, ante la urgencia de contestar a la persona que llevaba tanto tiempo esperando, intentó hablar. Solo salió de su garganta un gorgoteo débil, y en ese mismo instante, fruto de la propia impotencia, de sus ojos nacieron dos lágrimas que fueron a parar a las manos de la persona que tenía delante. Manoli la miró con cara de circunstancias y le dijo que la esperara allí un momento, que le había traído un regalo para estas ocasiones. Teresa, sorprendida por el inesperado presente, se quedó clavada en la cama, sentada como una niña que espera la llegada de los Reyes Magos la mañana del 6 de enero.
Manoli reapareció por la puerta de la habitación con un paquete plano y alargado. Decorado con un sencillo papel de regalo y un “Espero que te guste”, Teresa fue rompiendo el papel para descubrir lo que contenía.
Una pizarra.
Que objeto tan simple, pero a la vez tan útil. Lo que le separaba de la relación con el resto del mundo era una pizarra. Las siguientes lagrimas que cayeron de sus ojos fueron de felicidad, y entonces escribió en la pizarra la palabra que mejor describía sus sentimientos: “GRACIAS”
Manoli salió de la habitación 426 con la emoción que sentía cada vez que se sentía realizada como enfermera. Recordaba cada momento al lado de esa chica, una de las personas que más le había agradecido su labor. Dos meses antes de su reincorporación a la planta tras los meses de excedencia que había pedido, se había pasado por la planta, gracias en parte al aviso de una compañera del ingreso de su paciente preferida y su nuevo estado de salud. Al volver y ver la reacción de Teresa la primera vez que despertó, casi a hurtadillas en el vano de la puerta, decidió que tenía que hacer algo por ella. Y tras varias horas pensando en la mejor manera para ayudarla, decidió que un regalo iba a ser lo mejor. Un regalo que superará en la medida de lo posible los obstáculos con los que se encontraría, y que pudieran infundirle valor para seguir adelante.

Desde ese día, la mejoría de Teresa fue casi impresionante. El simple hecho de poder comunicarse le hizo mejorar su ánimo al instante, y a los pocos días ya estaban decidiendo los médicos sobre su alta. A mediados de mayo, ya tenían a Teresa completamente vestida con su ropa y recogiendo las cosas para marcharse a casa. Antes de irse, Teresa buscó a Manoli, pero la dijeron que entraba más tarde ese día. Triste ante no poder despedirse, Teresa cruzó las puertas de la unidad en dirección a los ascensores, precedida por sus padres. Y allí estaba ella, con la cara sonrosada por el esfuerzo, sudando pero feliz, porque había llegado a tiempo para despedirla. Esta vez, Manoli fue quien cogió la tiza y la que escribió en la pizarra. Le dio la vuelta y se despidió de ella con un abrazo.
Al entrar en el ascensor, Teresa retorno la pizarra a su estado original, y vio lo escrito:
“Gracias”

Al volver al control de enfermería, Manoli notó ese escalofrío que recorre la espalda y que se siente cuando sabes que has influido en la vida de otra persona. Ese escalofrío que te recuerda por qué eres enfermera y no abogada, como quería tu padre. Ese escalofrío que te hace ver que vale la pena luchar cada día por lo que te importa.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Feelings

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos de la Tierra.

Cuando el Aburrimiento había bostezado ya por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: ¿Por qué no jugamos al escondite?

La Intriga levantó la ceja intrigada y, sin poder contenerse, la Curiosidad preguntó: ¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?

Es un juego, explicó la Locura, en el que yo me cubro la cara y empiezo a contar desde uno hasta un millón, mientras los demás se esconden. Cuando haya terminado de contar, el primero a quien encuentre ocupará mi lugar para seguir con el juego.

El Entusiasmo bailó secundado por la Euforia. Y la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer no sólo a la Duda sino también a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada.

Pero no todos quisieron participar.

La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? si al final siempre la acababan descubriendo.

La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no había sido suya), mientras que la Cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos, tres, cuatro,... empezó la Locura a contar.

La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, pues cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para algunos de sus amigos: ¿un lago de aguas cristalinas? ideal para la Belleza. ¿La grieta de un árbol? Perfecto para la Timidez ¿El vuelo de una mariposa? Lo mejor para la Voluptuosidad. ¿Una ráfaga de viento? Magnífico para la Libertad. Pero, finalmente se escondió en un rayito de Sol.

El Egoísmo en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira! en realidad se escondió detrás del Arco Iris) y la Pasión y el Deseo en el fondo de un volcán.

El Olvido no recuerdo donde se escondió.

Cuando la Locura contaba el 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio para un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

...Y un millón! contó la Locura y por fin se puso a buscar.

La primera en aparecer fue la Pereza, a apenas tres pasos, debajo de una piedra.

Luego sintió vibrar a la Pasión y al Deseo en el volcán.

En un descuido encontró a la Envidia, y a partir de ella pudo deducir dónde estaba el Triunfo.

Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solo salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de serpientes.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza.

Con la Duda resultó aun más fácil porque estaba sentada en una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.

Así los fue encontrando a todos: al Talento entre la hierba fresca, a la Angustia en una cueva oscura, a la Mentira detrás del Arco Iris (mentira! estaba en el fondo de los océanos), y hasta al Olvido, que ya se le había olvidado que también jugaba. Tan solo el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol del planeta, bajó por todos los arroyos y subió a todos los montes.

Y cuando ya estaba a punto de darse por vencida, vio el rosal.

Tomó una vara y se puso a remover las ramas cuando de pronto se escuchó un grito de dolor: las espinas habían herido al Amor en los ojos.

La Locura no sabía que hacer para disculparse. Lloró, rogó, imploró, pidió perdón e incluso se ofreció a ser su lazarillo.

Y , desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña...

martes, 24 de noviembre de 2009

Let's talk...

...about the supposed forbidden aspect in my life.

Y de como crees que lo tienes todo atado, y descubres que no.
Y no sabes hasta qué punto la cosa seguirá hacia delante, y te da miedo seguir.
Pero...¿es acaso mejor quedarse en el camino? ¿Quizá menos doloroso?


Pero ahora preguntate a ti mismo si vale la pena quedarse en el camino mientras los demás andan, si deseas cogerte de la mano de uno de ellos y continuar el camino, o prefieres quedarte sentado.








It's your choice.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Donde los viernes cada tarde, como siempre la esperanza dice "Quieto, hoy quizás sí..."

" Un guerrero de la luz necesita amor.
El afecto y el cariño forman parte de su naturaleza, tanto como el comer, beber o el gusto por el Buen Combate. Cuando el guerrero no se siente feliz ante una puesta de sol, es que algo anda mal.
En este momento, interrumpe el combate y va en busca de compañía, para contemplar juntos el atardecer.
Si tiene dificultades para encontrarla, se pregunta a sí mismo: "¿Tuve miedo alguna vez de aproximarme a alguien? ¿Recibçi afecto y no lo percibí?"
Un guerrero de la luz usa la soledad, pero no es usado por ella. "




Como de costumbre, Coehlo no me defrauda.
Es increíble que cuando cojo ese libro, lo abra cuando lo abra, sea donde sea, y cuando sea, encuentro el fragmento exacto que necesito leer en ese momento. Y esta vez, como otra vez más, ha sido simplemente perfecto.
Tan sutil como la brisa, tan suave como un rayo de sol, ha sido capaz de darme cuenta de tantas cosas...

Leedlo, os lo recomiendo encarecidamente.
Pero no lo leais como un libro normal, porque sencillamente no lo es.

Disfrutad, paladead cada palabra, cada párrafo de ese libro, y cuando lo hagáis, pensad sobre él.



Seguid robando sonrisas.

jueves, 12 de noviembre de 2009

No hope, or love, or glory...

"Es en este momento en el que necesito una noche de verano, un cigarro y tiempo para escribir..."

Y es que es en este momento en el que me replanteo la vida tal y como me viene, intento hacer examen de conciencia, que ya iba siendo hora.
Y en estos momentos me planteo muchas cosas, por ejemplo, lo que sientes cuando sabes que alguien se va...
Alguien que es importante para ti, y que no sabes muy bien como comportarte con ese alguien...porque sabes que es lo suficientemente importante para ti como para querer mantenerlo a tu lado pero no eres lo sufiecientemente egoísta para cortarle las alas a un pájaro que debería estar volando ya.
Por eso, en vez de pedirte que te quedes, y sabiendo que yo no puedo darte lo que pides ni lo que deseas, pese a mi desgracia, vé y vuela libre, pequeño pájaro.

Porque es libertad lo que necesitas...

Y ojalá y pudiera volar contigo, pero mi sitio está aquí, donde ya empiezo a sentir parte de la libertad y a respirar un poco de aire fresco.

Y no le llames hogar al lugar donde vives, sino al lugar donde sientes que estás agusto, donde tienes a quien quieres y donde seas feliz.



"This is the hardest story I've ever told..."

miércoles, 28 de octubre de 2009

Vois sur ton chemin...

Sinceramente, la entrada del blog de hoy no iba por este tema, pero es tarde, tengo sueñito y sé que si me pongo a escribir voy a empezar a decir cosas que quizás debería callarme y pensar con mas claridad.
De cualquier manera dejo bastante claro que este blog, MI blog, no está hecho para juzgarme ni para juzgar ni mis acciones ni mis entradas. Yo escribo lo que siento, porque abrí este blog para hacerlo. Mis entradas solo suelo entenderlas yo, y desgraciadamente, no suelen ser indirectas para nadie, porque no se quién me lee y quién no, ni con que frecuencia lo hacen, ni nada por el estilo. Que para tener movidas a base de indirectas ya tengo el fotolog, que por cierto está casi más que olvidado.
Así que ruego a los lectores de mi blog que la lectura que hagan sea comprensiva, y que solo sirva para conocerme mejor. Hay veces que se aprende más por lo que callo que por lo que digo.
Y las pequeñas cosas suelen ser las que importan.

Por eso, para todas esas personas que se dedican a comentar mis entradas anteriores del blog, y para quién se atreve a cuestionar mi vida o mis acciones por lo escrito aquí (sí, efectivamente, esta vez me refiero a ti de pleno, pero me parece más elegante callarme la identidad,y seguir el "método Buckler" que usas tú) le dejo muy amablemente un video precioso que sí que refleja un poco de lo que llevo por dentro.

Y te lo dedico a ti, y a ti. Y a ti, haber si aprendes ya...


martes, 20 de octubre de 2009

Reflejos nocturnos....

¿Y qué esperabas, cacho de gilipollas? ¿Qué te contestara? ¿Qué se preocupara por ti? Deja de decir tonterías, sabes que nunca ha sido ni será así.
Que cuando cada noche te acuestes hecho mierda, por la mínima cosa que te pase con alguien que te importa...¿Va a estar ahí? Que ingenuo eres... Ni lo ha estado nunca ni lo va a estar ahora.
Pero ni él ni nadie.
Haber cuando tiendes a mirarte más al espejo, y a mirar un poco por detrás de ti, y ver la gente a la que le importas, si es que le importas a alguien.

Miradas en el espejo, pensamientos de noche.
No quiero comentarios a esta entrada, por favor.

lunes, 19 de octubre de 2009

Expectativas de almohada

Hay veces, bueno, diré noches, como hoy, que me siento frente a la pantalla del ordenador sin saber por qué lo he hecho, por qué me he levantado de la cama y he cogido el portátil para desahogarme...
Porque es cuando siento algo así dentro de mi lo que impulsa a escribir, a sacarlo, más que nada para que no siga haciendo mella en mi.
Y reamente, no sé lo que es.

Porque pueden ser tantas cosas...y tantas otras que no me planteo...Ni lo quiero hacer.
Porque en este mundo te das cuenta de que hacerse el duro al fin y al cabo no siempre es bueno, después siempre acabas dandote cuenta de que no lo eres, que eres un tipo normal, con sentimientos y con un corazoncito que solo busca un poco de calor por las noches.
¡Pero que calor ni qué niño muerto! ¿De qué sirve entregarte a quién no se lo merece, de pensar que esa persona es la elegida y que después descubras que en realidad no?
O que notes que la otra persona no es lo que creías que era...pero bueno, en esa cuestión y siendo tan a priori como es mi caso, prefiero no emitir juicios de moral porque irían en contra de mi ética personal.

A veces pienso en la gente de mi alrededor, y me parece bastante curioso: Personas a gusto con sus novios o novias, con sus rolletes largos, con sus expectativas de futuro, con sus amores imposibles... Y ahí en medio ando yo, en alguno de esos subgrupos de humanos que buscan relacionarse de manera perfecta para ser felices. Y yo soy un humano que busca sin saber lo que va a encontrar, pero sin olfatear ni tan siquiera un objetivo.
O teniendo en las narices uno demasiado obvio...pero que es como una liebre: la ves, pero al momento ya esta corriendo para esconderse.

Asi que, a pesar de todo esto, sigo sin entender los comportamientos y las actitudes humanas. Yo no sé si es que yo no podría vivir así o que narices es...
Pero aun así, yo, el que siempre dice que tienes que perseguir tu objetivo, ser optimista ante todos, ver la vida por el lado positivo...hay veces que no lo hace. Y así me va. De culo y contra el viento.


Asi que nada, ya he vuelto a crear otra de esas tediosas entradas que a nadie le apetece leer porque no entiende de la misa la mitad...Pero bueno, yo me he desahogado un poquito. Y con eso es suficiente ¿No?

jueves, 1 de octubre de 2009

Charlas internas de un lector desbordado...

Mirando por la ventana, descubrí que las estrellas formaban un fino entramado de puntos de luz en un cielo oscuro, contaminado por la luz de la ciudad.

Como cada anochecer, mi corazón se encendía de vez en cuando con el simple sonido de una conversación, temblando con el rumor del inicio de sesión, vibrando con cada zumbido....
Y es que hay veces que es algo más que eso, algo más que mirar una pantalla de luz fluorescente.

Cerrar los ojos y sentir su presencia en tu espalda, susurrandote al oído. Diciendote que algún día no será solo una ilusión, que esas palabras escritas se convertiran en pequeños trozos de frases entrando a través de tu piel, perfundiendose en tu alma, viviendo cada momento de esa vida.


Hay días nublados como hoy, en los que no ves nada, solo un oscuro cielo de nubes negras, pero en el que sabes que existen las estrellas que viste ese primer día, y aunque sepas que algunas hace ya que murieron, sigues viendo su resplandor. Porque he llegado a la conclusión de que en esta vida somos lo que vivimos, un conjuntos de haces luminosos que cada una de esas pequeñas estrellas han dejado en nosotros.
Y seguiremos escuchando canciones moñas del Youtube, seguiremos diciéndonos lo guapos que somos, lo majos y agradables que estamos hoy y siempre, lo guay que salimos en esa foto de perfil, comentando ese nick nuevo que deja volar a la imaginación, discutiendo por qué razones deberíamos o no poner la cam...
¿Pero sabéis que es lo mejor de todo? Que es verdad. Que es verdad que para mí si que sois todo eso y más. Que cuando abro cada día el MSN y oigo que me habéis abierto, me alegra el día.

Y a mis bloggers, no creais que os olvido, que cada día entro en vuestros blogs para ver si habéis escrito algo nuevo, porque me encanta leerlo.



Esto empezó como una entrada seria, pero se ha convertido en un recopilatorio de buenos recuerdos hacia vosotros.



GRACIAS

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Por qué?

Esa es la pregunta, y yo te daré las respuestas:

Porque me has hecho feliz cuando nadie lo hacía.
Porque me ayudaste a ver la luz a través de un tunel en el que solo veía oscuridad.
Porque, pese a todo, te quise, te quiero y te querré.
Porque nuestra amistad puede con todo, y con todos.
Porque nunca nadie pudo decirnos lo que teniamos y no teniamos que hacer.
Porque cada SMS recibido a las 23:00 de la noche me sacaba una sonrisa de la cara.
Porque ni la lluvia puede estropear algo bonito, y porque siempre habrá algun sauce bajo el que resguardarse.
Porque vivimos por horas.
Porque tengo claro que perdí un amigo, pero que he ganado otra mejor.
Porque me has demostrado cosas que otros no me han demostrado.
Porque me tienes que enseñar a patinar.
Porque...¿Qué sería yo sin tus paridas?
Porque logras sacarme una sonrisa cuando estoy mal.
Porque me encanta escucharte, y no quiero que digas que eres pesada, porque sabes que no.
Porque sí que estas cuando te necesito.
Porque siempre que huelo tu colonia me acuerdo de ti.
Porque eres mucho más que un simple contrato.
Porque tenemos la suficiente confianza como para haberlo firmado.
Y porque hay tantos porqués que no podría enumerarlos todos.


Y solo dos palabras pueden expresar lo que siento:

Muchas gracias

¿y tú? ¿Qué es lo que deseas?

- ¿Qué es lo que deseas?
- Algo que esta fuera de mi alcance... ¿Y tú?
-Vivir, eso es lo que deseo.
-¿Acaso no vives ahora?
-Por eso. Con vivir es suficiente. Con sentir cada segundo de mi vida, cada momento al lado de la gente que quiero, con respirar aire cada mañana, me conformo.
-Es un deseo precioso...
-Lo sé. Porque lo demás, no me importa. El universo conspirará. ¿y tú? ¿Qué es lo que deseas?

jueves, 27 de agosto de 2009

Lo importante no es cómo amas, sino a quién amas

Es curioso que yo diga esto, que dejé de creer el amor en una temporada, pero es sorprendente que desde la última vez que escribí mi vida haya cambiado...
Y no sé si ha cambiado para mejor, peor, igual, o qué. Pero ha cambiado. Solo eso. Y me conformo con ello.

Y sí, piensas que eres inmune a todo, que vives en tu pompa, y te das cuenta que no, que pese a que sigues siendo un jodido cabrón de mierda, que sabes lo que haces y lo haces a sabiendas, tienes también un jodido corazón que no hace más que dar la lata... Y claro, toca cuestionarse cosas.

Pero esta entrada no es para hablar del corazón, ni de sentimientos, ni de nada de eso. Es para hablar de una forma de vida, un nuevo camino que recorrer, una nueva vía que seguir.
Me gustaría poder aplicarme la filosofía de vida que intento dar a los demás, la posiblemente mejor, la que me gustaría para que mi mundo,mis amigos, sean más felices. Pero no tiendo a pensar en mi mismo
¿Por qué?
Porque no quiero.
Porque es duro cuestionarte una y otra vez cosas que sabes que están perdidas, que no hay nada más que lo puramente real, y la realidad es así. Porque no sé como seguirá mi vida, como será mañana o pasado. Y ¿qué hago? Pues a vivir el presente.
Claro que sí.
Pero entonces viene ese Alberto, el idealista, el romanticón, el que escribía poesías y decía " yo siempre te trataré bien y te querré"
y se da cuenta nuestro gran cabrón de que ese Alberto debería estar sepultado, sí, bajo una gran capa de miedo e incomprensión, y que debería quedarse ahí calladito. Porque esta mejor a dos metros bajo tierra, la sociedad no te va a entender, al fin y al cabo.
A follar, y a callar.

¿Veis? Un gran gran cabrón.
Un cabrón, por desgracia, con sentimientos.



Vaya mierda de entrada. Pero al fin y al cabo es como soy, y a quién no le guste que no mire. Como tantas veces he dicho. Por lo menos me aplico alguno de mis ideales.




Ah! Por cierto, y por si alguién lo lee y quiere saber lo que significa el título de la entrada, que se limite a preguntarlo, y si realmente ese alguien vale la pena, se lo diré. Para que me conozca un poco mejor, solo eso.



Vaya desvarios que tengo yo a las 3 de la mañana...

martes, 28 de julio de 2009

Till it was a battle cry...

Un grito de dolor ahogado desgarra mi garganta y se alza hacia la noche eterna...


Ojalá los abrazos pudiesen cruzar el mar y no existieran fronteras que separasen a las personas.
Ojalá el cielo fuera siempre azul.
Ojalá las lágrimas sirvieran para algo.
Ojalá los sentimientos se fueran tan fácil como han venido.


Lucha por lo que crees, y no dejes que nadie te diga quién eres.

lunes, 27 de julio de 2009

Algo más que un relación...

... dada por sensaciones que van más allá de la simple onda de los sentimientos o el dulce olor de lo puramente carnal, es el intenso sabor del deseo puesto sobre bocas sedientas de un agua que muchos se prohibieron beber.

La oscuridad, envolviendo nuestros cuerpos, dando al lugar ya de por sí un aura tórrida en la que desvancerse junto a otros, se introduce por las mejillas cargándolas de una inhibición intrínseca a las propias raíces de la tradición, que no sabe que ha criado unas ramas que ya no comparten las convicciones antaño válidas, y consiguen retomar unas que ya en tiempos antiguos se lograron superar.

Unos labios, henchidos en sangre, tersos, pasean por la carne que rodea la oreja, dando así al poseedor sensaciones que no creía posibles, elevando su libido al mismo tiempo que nota su cuerpo cambiando ante la presencia de una alma enredandose en la suya propia. La ropa, como la carne, no deja de ser un estorbo, asi que es retirada para que los finos hilos color azul electrico, apostado en su lengua, recorran cada centímetro de la piel del otro, llenando cada espacio de inseguridad y timidez con la deshinbición que solo la unión puede despertar. Alzando los ojos al techo, un suave gemido sale de la garganta, una nuez que sube y baja mientras la temperatura aumenta, los poros transpiran y unas manos abrazon el pecho desnudo, acariciandolo con lujuria, notando cada centímetro de piel en la que se podrían representar más de mil melodías que estaría encantado de escuchar, pero que solo oye una, y es la melodía de un corazón que sabe lo que viene a continuación.

Labios contra labios, uniendo ambas respiraciones, y siendo una sola persona, se unen en un abrazo eterno que aunque acabe, nada podrá borrar el rastro indeleble que deja la pintura del deseo en su corazón.





Fueron uno.

viernes, 17 de julio de 2009

Entre el humo y la noche...

Fumandome un cigarro, como cada momento de soledad que tengo, pienso en la oscuridad de mi escalera.

"Tengo que dejar de fumar..."

Y continuamente me digo a mi mismo que qué más da, que ahora mismo lo que me importa es mi presente, y que mi miedo a la muerte es nulo, lo que me lleva también a pensar el por qué, aunque no me lo plantee muy a menudo.

Supongo que será porque estoy conforme con mi vida, o yo qué sé por qué.

Miro la colilla del cigarrillo y lo extingo. Comienza el ritual de siempre.



Cepillo de dientes, manos y Listerine.

Ocultandome, as usual.



Pero bueno, al fin y al cabo mi vida es eso, a pesar de todo...

Miro al cielo, oscuro, mientras el viento me golpea la cara y las teclas suenan bajo mis dedos.

"Otra noche más...Echo de menos las noches de Madrid"


Conversaciones internas y otro cigarro en mi boca. Solo me quedan ganas para mirar al humo extinguirse entre el aire y mis expectativas de futuro.
Y pienso. Pienso en Sabina y en sus versos. Y en esas cosas universales en las que nadie piensa pero que están ahí para que yo me coma la cabeza.


Esbozo una sonrisa y vuelvo a mirar al cielo. No hay luna. Y si la hay, no la veo.
La Luna, el reflejo del Sol.....

"Mi mente grita ten más juicio...la historia es vieja ya lo se todo..."

Me empiezo a reir un rato de mi mismo. De mis tonterias, de lo absurdo de la vida, del "mira que forma tiene esa nube!!!es un corazón!!" y de mi progreso intelectual y sentimental.
Y me sigo riendo de mi mismo, esperando que se hagan las 12 y comience el fin de semana.

Y pienso que tengo ganas de visitar Hawai contenido en un garito de Madrid, que me apetece pasarme por el Starbucks, que un día sin mis amigos es un día perdido, que si la vida te dice "ven" yo la digo "cógeme si puedes", que mi sonrisa puede iluminar una ciudad entera, que me encanta ver la luna reflejada en el mar, que me siento querido por los que me conocen, que mi existencia se limita a solo una gota en un cristal empañado, que me sobra respirar, que me encanta escribir, y que si la vida es dura, yo lo soy mas!



"Quiero hacertelo muy lento"





Seguid robando sonrisas!